
Los momentos que estuvistes cerca, se han marchado y no queda más que sólo recuerdos que se alimentan mi alma y mis ojos que han de buscarte en cada rincón, y apareciste, a decir verdad, en el lugar que te encontré jamás te marchaste y afirmaste tus duras raíces y tu esencia que hoy, yace en mi; recuerdo aquellos hazeles que huían, jugaban y se divertían con los mios, que dicha fue cruzarlos y que error el mío al hacer la partida precozmente, le pido perdón a mi propia alma, que es ella quién ha recibido los daños, es tanto el arrepentimiento que tengo sin embargo, atrás no puedo volver aunque... reconozco que daría lo que sea con tal de hacerlo.
Estos días no te has despegado de mi (ojalá fuera fisicamente también), recuerdo y extraño tanto tu voz al reir, la limpia y serena sonría que huía de tus labios, hoy... hoy... le agradezco a Dios por haberte cruzado en un punto de mi vida, son tantos los momentos, las palabras, fue todo tan sincero, tan puro, como un juego de niños pequeños.
Tan sólo espero que el día de hoy, los dos ángeles que vuelan junto a ti, estén bien, y se que Maria Magdalena cuidará bien de ustedes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario